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De Polvo y Deseo

lunes, febrero 13, 2006
La ciudad de México se ve a la distancia, donde su valle se ve rodeada de las montañas.
Wide shot:
Se hace un acercamiento ahora a la ciudad donde se ve a la gente, trafico.
En un ultimo y tercer panel vemos a la distancia a Mario, un hombre en sus treinta años, pelo rubio corto, ojos color miel que se despide de Alicia una mujer trigueña sin pecho pero de amplias caderas y con una cintura pequeña, ojos verdes olivo, ellos están en las escaleras de un edificio de condominios.
Se dan un último beso de despedida.

MARIO: ¡Ya me voy flaca!
ALICIA:Entra de nuevo! Te preparo un café mientras los niños están ocupados.

Mientras Alicia mira hacia los genitales directamente de Mario y con una sonrisa burlona.
ALICIA: ¡Vamos!

Vemos a Mario tocándose con la mano izquierda la cabeza y con la derecha agarrando y apretando las nalgas de Alicia entre confundido y con deseo.

MARIO: No… ¡no puedo flaca! Tengo que sacar la cuota.

Vemos a Alicia despidiendo a Mario en la distancia mientras vemos como Mario se acerca a un taxi cercano, el saca las llaves del taxi.
Descubrimos que Mario es chofer de Taxi.

Vemos desde afuera a Mario adentro del Taxi mientras se dispone a poner en marcha el motor.
MARIO: Pinché flaca…si que esta como quiere.

De repente vemos una mano tocando el vidrio del asiento opuesto del Taxi a la derecha de Mario. Mario se espanta por el sonido.

En la misma toma se encuentra Mario volteando hacia su derecha y en la ventana cerrada del taxi se vea un hombre en sus ya cuarenta años, con barba cerrada viste con una camisa y pantalón de vestir y con corbata, la corbata se encuentra a medio anudar, se ve el sudor a trabes de los sobacos de este hombre. Se ve que tiene una garrafa en sus manos.

JUAN: Oye… ¿Estas de Servicio?..No seas malo necesito ir a unos 20 minutos de distancia… ¡Que me urge!

Mario Asiente con la cabeza haciéndole con la mano la señal que se meta.
Mario: súbale mi buen…

Mientras Juan se mete en la parte de adelante junto al chofer se ve de nuevo la garrafa que Juan pone en la parte trasera del carro.

JUAN: Gracias…la verdad ya tenía un buen de tiempo esperando un Taxi.
MARIO: Pues hoy si que es mi día de suerte…con usted me persigno.
JUAN: HAHAHA pues los dos estamos de Suerte.

Mientras vemos como el taxi empieza a meterse a través del tráfico y de la ciudad.
MARIO. ¿Que mi buen y la garrafa?
JUAN: ¿Que no hueles?
MARIO: Pues si ya se que lleva gasolina.
JUAN: hablame de tù…lo que pasa es que me acaba de hablar mi hermano que se quedo a media carretera a las afueras de la ciudad y pues al estupido se le acabo la gasolina...
MARIO: suele pasar…suele pasar mi buen.

Se ve en la escena a Mario y a Juan siguiendo con la conversación, desde diferentes puntos de vista pero siempre se ven las caras de ambos, y por atrás se ve la ciudad y su tráfico.
El dibujante debe tomar en cuenta que conforme va la conversación se vera como se va despejando la ciudad y como de pasar a la ciudad llena de trafico empieza poco a poco a verse las afueras de la ciudad.

MARIO: Y para donde me voy mi Amigo
JUAN: Para el norte de la ciudad mi buen, tu jalale y yo te digo por donde, sabes soy malísimo para las direcciones pero si se llegar.
MARIO: hahah yo estoy igual...

Mientras siguen en el Taxi Juan sigue la conversación
JUAN: ¿que vives o sobrevives?
MARIO: haha pues como todo el mundo mi buen, ya sabes… medio jodido.
JUAN: ¿Pues desde hace cuanto manejas el Taxi?
MARIO: Pues no mucho mi amigo, voy para un año…ni te imaginarias que hacia antes
JUAN: ¿Pues que eras? ¿A poco estudiaste?
MARIO: Que paso mi buen…pues claro que si, soy Doctor y trabajaba en un hospital.
JUAN: Y ¿que paso?
MARIO: Pues me corrieron a un pendejo se le ocurrió dejar un par de tijeras en el estomago de una paciente y pues yo fui el bruto que se apendejò, no vio lo que paso y pues el culero del Doctor a cargo me hecho la culpa.

Sigue la conversación, mientras se ve a Juan con ojos de sorprendido.
JUAN: que pena, Oye perdona la pregunta pero cuando te toque el vidrio, vi que te despedías de una mujer.
MARIO: ¿Quién? …ahh..... ¡La flaca!
JUAN: ¿La flaca? Así le llamas?
MARIO: Pues si, de hecho y como se dan las cosas la conocí en el hospital ella sigue siendo enfermera del hospital donde estuve.
JUAN: Pues si que es chistoso…
MARIO: No la verdad me saque la lotería con la Flaca.
JUAN: Oye... oye…dale a la derecha ya casi llegamos…

Mientras vemos como el Taxi se va entrando a la carretera vemos que Juan le indica con el dedo señalando una carretera vieja de terracerìa.
JUAN: Por aquí...por aquí…ya casi llegamos
MARIO: si que esta medio lejos donde esta tu hermano ¿verdad?
JUAN: pues si que le vamos a hacer…verdad?

Ya animado y con la confianza del amigo a lado suyo Mario trata de encender la Radio que esta en la estación de música ranchera.

MARIO: y mi buen ¿te molesta si pongo mi música?
JUAN: Tú dale…
Mientras de fondo se escucha la musica. Mario esta cantando al unísono la canción que se encuentra en la estación de Radio, mientras vemos que Juan esta buscando algo desde la ventana.

MARIO: Ya te sabes es chiste…
JUAN: No...¿Cual es?
MARIO: que sale como producto entre un sacerdote y una puta
JUAN: pues ¿que sale?
MARIO: Pues……Un reverendo hijo de Puta!!! Hahahahahah!!

Panel mostrando a los dos muertos de risa…
LOS DOS:HAHAHAHAH!!!!

Volvemos a ver el Taxi siguiendo el camino de terracerìa. De pronto vemos a Juan señalando hacia delante.
JUAN: aquí…aquí es…
MARIO al mismo tiempo que sonríe: Y ¿donde esta tu hermano no lo veo ni el coche?
JUAN mientras saca un revolver de la parte trasera de su espalda: Cállate Cabron!!! Ahora si te llevo la chingada!!

Juan apuntándole con la pistola en la sien a Mario le indica que se detenga.
Se ve como el taxi llega a la orilla de la carretera, no hay nadie cercao alrededor.
Mario con ojos de asustado, mientras vemos como ahora Juan encolerizado sigue apuntándole en la cabeza mientras con la mano izquierda le da una bofetada.

JUAN: Ahora si hijo de puta, salte del pinche Taxi!! Que te digo que te salgas pinche PUTO!
MARIO gritando: ¿Que que me vas a hacer…? Si es por dinero agarra lo que tengo en la cartera, llevate mi reloj… pero no me hagas nada… ¡no mames!
JUAN mientras le pega con la cacha de la pistola en la boca: Que te calles Cabron... ¡bajate del coche!!

Se ve como Mario con la mano en la boca ensangrentada por completo, Juan sigue apuntándole con la pistola.
JUAN: órale putito de mierda agarra esa pinche garrafa!!
MARIO: No, no me vayas a hacer nada tengo dos niños….ya déjame en paz.
JUAN: que no quieres agarrar la pinche garrafa culero de mierda?

Juan vuelve a pegarle a Mario en la cabeza mientras agarra la garrafa de gasolina y le vacía la mitad del contenido sobre Mario.
Mario: No... No chingues ¿que vas a hacer??
JUAN: Cállate puto!! Dame las pinches llaves??

Mario le da las llaves del Taxi, mientras Juan sigue apuntado a Mario abre con la mano izquierda la cajuela trasera del Taxi al mismo tiempo que sostiene la garrafa.
JUAN: Ya deja de gritar cabron!!
Levántate!! O te doy otro chingadazo en la cabeza.

MARIO ya entrado en pánico y sudando: No... No ya esta bien yo hago lo que tu digas...
JUAN apunta la cajuela con la pistola: Que si ¿Pues en chinga metete a la cajuela?
MARIO: No…No!!!
JUAN: Que te metas cabron o aquí te meto un tiro…metete cabron!!

Mario se mete a la cajuela, y se ve un panel donde lo ojos de Mario están en pánico total.
Siguiente panel es un acercamiento a los ojos abiertos en panico de Mario en la oscuridad de la cajuela.
MARIO: escucho ruidos ¡que haces!!

Por otra parte vemos como Juan empieza a empapar al Taxi con la otra mitad de la garrafa, sin contestar a Mario.
MARIO: ¿Que haces??
JUAN mientras enciende un cigarro: Que no sabes callarte pinche pendejo!!
MARIO: Pero ¿porque? que te he hecho yo ni te conozco? No mames ya dejame salir?
JUAN: ya me cagaste los huevos Cabron...

Se hace un acercamiento a Juan dándole una aspirada al cigarro que acaba de encender.
Se ve un acercamiento de la mano soltando el cigarro mientras se ve la cara de Juan esbozando una sonrisa de placer.

Parte corregida
JUAN mientras se aleja del coche, dispara dos veces gritando: Por cierto la flaca es mi esposa …cabron!! Blam! Blam!


Se ve a la distancia a Juan mientras el Taxi comienza a arder y cuando esta Juan a una distancia mas lejana explota el carro.

FIN

Verdad o Mentira?
JESUS ANTONIO

Las Malas Compañías I

martes, febrero 07, 2006
Lust& Greed
Recorrió el pasillo de luces rojas como una exhalación, abrió la puerta como si fuera a derribarla. Ella, que estaba dándose los ultimos retoques en su disfraz de serpiente giró la cabeza en dirección a la puerta. Entre desafiante e indolente, sonrió.
- ¡Greg! No sabes cuanto me alegro de verte, me tenias abandonada,-se acercó a él con sigilo y se agarró al pecho de su camisa mientras se contorsionaba alrededor de su presa- pensaba que te habias olvidado de mi. Te he echado tanto de menos!...
- ¿Estas segura?- la sujetó de su larga y roja melena rizada tirando de su cabeza hacia atrás con fuerza.-Yo a ti te he recordado todos los dias. ¡Todos los putos dias, maldita zorra!
Lucy abrió los ojos, desencajados, intentando fingir no saber lo que se le venía encima. Intentando disimular lo que era más que evidente. Greg la agarró de los hombros y la lanzó sobre la descomunal cama de la que fue deslizándose hacia el suelo por invitación de las sabanas de raso.
- ¿No ves algo en mi, como decirlo... diferente? ¿No me ves más delgado? ¿Quizás algo cambiado?
- Yo te veo muy bien, Greg- recitó Lucy con la cara más inocente que podía recordar.
- ¡Cómo te atreves, jodida puta!
Se fué hacia ella con las garras por delante, la estampó contra el suelo mientras Lucy gritaba y pataleaba. Greg se subió a horcajadas sobre ella sujetandole con fuerza las muñecas y cargando todo el peso del cuerpo encima de sus delgados brazos, de modo que apenas podía respirar con aquel hombre enloquecido aplastándole los pulmones.
- ¿Se puede saber que te pasa? ¡Estas loco! ¡No me pagas tanto como para aguantar todo esto!
- ¿No? ¡Pues devuélvemelo! Llevo tres meses de hospital en hospital, queriendo creer que todo esto no es más que una pesadilla de la que despertaré. Si. Creyendo que el proximo médico, que la proxima prueva que me realice me dirá que todo ha sido un lamentable error. Que no me pasa nada. Que todo esto no ha sucedido. Queriendo despertar de nuevo junto a mi mujer y no recordar nada de toda esta maldita mierda. Y sobre todo, quiero despertar y descubrir que tu no eres más que una pesadilla.
- Yo nunca te he llamado, eres tú el que vino a mi. ¡Eh! ¿Se puede saber qué demonios me estas reclamando ahora?- Levantó la cabeza con fuerza chocando con la de él. El corte en la ceja que le propinó, consiguió que le soltase los brazos y poder zafarse del jinete loco. Se retiró pataleando el suelo, hacia atrás.- ¡No me culpes de haber perdido a tu mujer! ¿Tanto la querías? Entonces porqué sigues viniendo aqui?- Se incorporó del suelo con media sonrisa y se colocó de rodillas, en postura de fiera. Greg seguía también en el suelo, en posición fetal, tocándose la frente y gimiendo- ¿No te atrevias con ella?.
- ¡Ni se te ocurra volver a hablar de mi mujer!
- Ya no es tu mujer!- Greg se giró sobre el suelo tomando la misma posición que ella, estaban a cuatro patas uno frente al otro a solo unos centimetros.
- Si, me ha dejado. Me ha dejado porque tengo el SIDA. Porque tú, maldita perra avariciosa me has contagiado. Porque a ti- la agarra fuerte del cuello a través de su larga melena roja- te ha importado una mierda contagiarnos a todos. ¿Tanto te gusta el dinero?
- Me haces daño-intentó replicar en ruido ronco.
- Tu me estas matando, ¡así que cállate! ¿cuantos más? ¿eh?, a cuantos mas has contagiado con tu avaricia?
Lucy giró su cuerpo en un alarde gatuno por liberarse de aquel loco. Los dos acabaron rodando por la habitación hasta que chocaron con una de las paredes ella se levantó y corrió hacia la puerta del armario, donde guardaba los artilugios que le requerían compañias como Greg. Antes de que él pudiera avalanzarse de nuevo sobre Lucy, ésta consiguió alcanzar una porra y girarse con toda la energía que le permitian sus ya mermadas fuerzas. Le salió bien. Greg yacía a sus pies retorciéndose de dolor y escupiendo sangre.
- Ahora te vas a estar quietecito- Dejó la porra y encendió el taser.- y vamos a hablar como adultos. ¿Que a cuantos he contagiado? Pues supongo que a todos aquellos que, como tú,- le da un puntapié en el trasero tras pasar por encima de él- me han pagado autenticas barbaridades a cambio de no usar protección. A todos los pervertidos que, como tú, me hacen posible pagarme la carrera y vivir bien a cambio de que yo también me deje mucho con esto. Si, seguramente a este paso podré permitirme no dar golpe hasta que termine el postgrado.- le miró y empezó a reirse, con una risa floja, como si todo aquello le hubiese parecido una broma tonta. Se sentó en el borde de la cama con las piernas abiertas y apoyó los codos en las rodillas mientras mantenía el aparatito diabolico en sus manos.Clac, clac, clac -¿Sabes qué es lo más gracioso?, que yo me enteré ayer de que soy portadora. Sinceramente, no me dais ninguna pena. Si venis es porque os interesa, así que no me hagais responsable de vuestros actos.

Greg seguía tumbado en el suelo, de lado, tapandose la cara con los antebrazos, gimoteando y escupiendo, al ritmo de "maldita zorra, has acabado con mi vida". Lucy se levantó pausadamente de la cama y se dirigió a la puerta de la habitación en busca de su ángel de la guarda: Leo.
Leo las protege de los demás y de si mismas, Leo es el único hombre en el que pueden confiar y al que jamás harían daño. Leo las cuida como si fuesen niñas perdidas. Leo es un peluche de casi dos metros de altura, gigantescos músculos, piel de ébano y olor dulce y almizclado en el que se refugian cuando tienen un mal día. Su cometido principal era librarlas de tipos que perdían los estribos como Greg. Recorrió el largo pasillo en busca de su protector pero no le encontró. Tampoco le extrañó que tras toda la pelea con Greg, nadie hubiese ido a ver si tenía problemas. Los gritos eran algo habitual. Pero no entendía por qué no estaba allí. Algo frio le rozó la nuca mientras un brazo insistente la sujetaba del estómago. Sintió el aliento de Greg, pausado y mordaz, en su oido. En un acto reflejo traidor, soltó el taser.
- ¿Buscas a tu chulo negro? No está.
- No es mi chulo. Sueltame!
- No va a venir a salvarte. Esta vez no. Nadie va a venir a salvarte.-La arrastró de nuevo hacia la habitación. La sentó en el suelo colocandose a su espalda de cuclillas. Le estiró del pelo y le metió el cañón del revolver en la boca.
-Venga, hazme ahora otra demostración de chulería como la de antes. Vaaamoooos, repítelo.
Los ojos de Lucy comenzaron a aguarse. Dos lágrimas cayeron de sus ojos de gata salvaje. Las últimas. Greg apoyó firmemente su cabeza a la de Lucy, las dos en el objetivo del cañon.
- ¡Mmmh!, ¡mmmh!, ¡¡mmmmhh!!


¡Pum!.